Mira, cuando yo trabajaba en una oficina sabían que el mundo online es algo que se me da muy bien.

Yo era la más nativa en lo digital de todo el equipo.

No tenía ningún mérito, sólo es que trabajaba con gente más veterana y yo era la “niña” de la oficina.

Y como algo propio de lo digital son las redes sociales, un día mi jefe me llamó a su despacho.

Raquel, estoy pensando que quiero que la empresa tenga Facebook, Twitter e Instagram y quiero que lo gestiones tú.

Yo me quedé de piedra.

Habría sido fácil crear perfiles en cada una de las redes que él quería, hacer un calendario de publicaciones y atender a quien se pusiera en contacto con nosotros.

Pero como sufro de incontinencia verbal ante lo que me parece que va a ser una pifia, se lo tuve que decir.

Mira, no me parece una buena idea.

Decirle algo así a mi jefe era echarle valor. Te estoy hablando de un tipo al que una negativa le produce urticaria y si te pide redes sociales las quiere para antes de ayer.

Así que tuve que explicarle que hay profesionales que se dedican exclusivamente a gestionar redes sociales para las empresas, que consiguen unos objetivos que seguramente yo no podría alcanzar, y sobre todo que pensase dónde se mueven sus clientes reales.

Si tus clientes son señores que se mueven en campeonatos de mus, igual no le hacen mucho caso a Instagram.

Pero sí puedes captarlos por email.

Si quieres que escriba textos enfocados al cliente que mejor concuerda con tu cliente, ponte en contacto conmigo.

Si antes quieres ver por qué textos podemos empezar, puedes hacerlo aquí.

Un saludo,
R.

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