Categorías
Inbloggernable

Objeciones a la parrilla para tu dieta marketera

Mi maromo quiere una parrilla eléctrica.

Así que para convencerme me pasa links de vez en cuando para que mire las páginas de venta de las que le interesan.

Bueno, bueno…

Yo, como potencial consumidora, cuando busco una parrilla eléctrica hay conceptos que ya sé.

Sé que sirve para cocinar.

Sé que se enchufa.

Sé que me gusta la comida a la parrilla.

Pero nadie habla de mi mayor objeción: cómo de engorroso va a ser quitar toda la ponzoña de la puñetera parrilla después de cocinar.

Sólo por la pereza, me quedo con el horno.

Y no me vale un “pues que la limpie él”. Habrá días que le toque, y días que me toque a mí.

Si vendes un producto tienes que conocer a tu potencial cliente y quitarle todas las objeciones. Si tu parrilla es difícil de limpiar no me lo ocultes, pero me puedes decir que la manera de hacerlo es así y enseñarme a que mi cocina no termine tan llena de grasa, como las de los restaurantes a los que acude Chicote.

Y si se lo quieres vender a malas personas siempre puedes buscar un beneficio extra como “putea a tu asistenta sin caer en el acoso laboral”.

Era broma.

Si quieres que escriba textos que eliminan todas las objeciones, ponte en contacto conmigo.

Si quieres saber en qué textos podemos empezar a trabajar puedes verlos aquí.

Un saludo,

R.

PD: Espero que nadie quiera putear a su asistenta. Y si tienes ayuda en casa y en algún momento se te pasa por la cabeza hacerlo, piensa una cosa: ella controla lo que comes y dónde cagas. No quieres que ambos conceptos se relacionen mediante ningún tipo de transferencia.