Si piensas que mandar un email a tus clientes es spam, esta atípica carta de ventas te será muy útil.

Te contaré por qué tienes ante ti el recurso más barato y eficaz para vender y crear una verdadera relación con tus clientes, si lo haces como yo te digo

Mientras buscaba ejemplos adecuados para esta carta de ventas, me topé con un artículo cuyo autor me sonaba muchísimo. 

Pero no ubicaba de qué conocía su nombre. 

Me sonaba de algo de marketing o emprendimiento digital.

Le podría haber preguntado a colegas copywriters con los que tengo buena relación. Si hubiera pertenecido a nuestro entorno, alguien habría que lo conociera. 

Entonces caí.

¡Ya sabía quién era!

¡Es el tipo que envía la newsletter de mi plataforma de email!

A veces abro sus emails, otras veces no, la verdad es que no me interesan mucho. No estoy de acuerdo con alguna de las estrategias que comparte.

El que me haya costado situarlo confirma mi teoría de que su técnica no es tan eficaz.

Puse su nombre en Google, por curiosidad. 

Ya me había hecho pensar en él más de cinco minutos seguidos. 

Tiene una web propia y entré a fisgonear. 

Leí algún artículo en los que cuenta cosas que sí me convencen. 

Me cae bien. 

No necesitaba sus servicios así que cerré la página, pero lo hice sabiendo que abriría su próximo email. 

Sabiendo que es un tío que sabe de lo que está hablando. 

Sabiendo que si fuera a necesitar un servicio como el suyo, intentaría contar con él.

Porque ahora me fío de él.

¿Y cómo he llegado hasta su web?

Porque veo su nombre periódicamente en mi bandeja de correo. 

La estrategia de este tipo consiste en aportar valor. En mi humilde opinión, demasiado valor. 

Pero hay una parte que funciona siempre. 

La repetición. 

Cada vez que veo su nombre en mi bandeja, me está recordando que existe. Que lo tengo a un email de distancia.

Y es que en esto se basa el email marketing. 

Mi enfoque se basa más en entretener y generar curiosidad. 

Valor también, pero no le digo a nadie lo que debería hacer con sus textos.

La consultoría es un servicio que cobro, y que puede ser una inversión muy rentable para mi cliente. 

Pero deja que cuente cómo funciona esto del email marketing.

Se basa en dos principios: repetición y confianza

Verás, las relaciones personales funcionan para casi todo el mundo de manera muy parecida. 

Por ejemplo, una noche chico conoce chica en un bar, se ponen ojitos y tienen una tórrida y esporádica relación. Pero no se casan esa misma noche. 

Eso sólo pasa en Las Vegas, con nuestros protagonistas muy borrachos yendo ante un gordo disfrazado de Elvis Presley. Y arrepintiéndose en la mañana de resaca.

Para que esta historia de amor continúe hasta celebrar las Bodas de Oro cincuenta años después, debe haber muchos pasos intermedios.

Después del bar, y de la noche de pasión desenfrenada se despiertan por la mañana desnudos en la misma cama. No ha sido nada impresionante, pero tampoco ha estado mal. Desayunan café y tostadas sin saber muy bien qué decirse, con una extraña sensación entre ilusión y vergüenza que esconden bajo sonrisas y cortesía despeinada. 

Al despedirse, intercambian los números de teléfono. Eso no compromete a nada, no tienen por qué volver a verse, pero así se demuestran mutuamente que no se consideran objetos de usar y tirar. 

Pasados unos días uno de los dos escribe. El otro responde. 

Empiezan con un chiste. 

Después un qué tal tu día

Y una conversación. 

Y quedan. 

Después de esta cita vendrá otra y otra y otra.

Repetición y confianza.

Empezarán a descubrir detalles el uno del otro. La forma de caminar, de mover las manos. Esas manías que resultan encantadoras.

Se presentan a los amigos y se van de vacaciones. 

Conocen a sus respectivas familias. 

Repetición y confianza. 

Y construyen algo. Y ese algo sí puede llegar a mantenerse años después.

En esta historia, un miembro de la pareja podrías ser tú cortejando a tu cliente, con el que quieres establecer una sólida relación.

Pero puede que pienses que eso de “enamorar a tu cliente” es un cliché. 

Y tienes razón.

Esto del cortejo y el enamoramiento es una de las metáforas más utilizadas en el sector del marketing online, y es así porque es muy sencillo entender el paralelismo.

Así que voy a quitar la cursilería de la ecuación y te lo cuento con otro tipo de relación que no tiene por qué durar toda la vida, ni ser íntima ni exclusiva. 

¿Tienes perro? Yo sí. Es una fiera negra de casi 30 kilos de puro músculo. 

Salimos a pasear tres veces al día. Todos los días. 

Salimos cuando llueve aunque volvamos caladas hasta los huesos. Y aunque sea pleno agosto y el sol sea tan potente que vayamos de árbol en árbol para refugiarnos bajo una sombra durante todo el camino. 

De tanto salir hemos establecido ciertas rutinas y la mayoría de los días nos cruzamos con la misma gente. Gente con perro. Es nuestro interés común. 

Al principio no decíamos nada. Pasada una semana nos dábamos los buenos días.

Después, alguna conversación sobre perros… Con el tiempo nos conocemos, nos interesamos por qué tal nos va y hablamos de cosas que no son ni los canes ni el tiempo. 

Incluso me enorgullece reconocer que he forjado alguna amistad muy bonita nacida de estos encuentros perrunos. 

Supongo que te habrá pasado lo mismo con distintas personas en tu día a día. 

Gente del trabajo que al principio no conocías pero qué afterworks más entretenidos hacéis ahora. 

Madres y padres llevando a sus hijos a las extraescolares o al parque.

Las de la clase de yoga o los tíos del gimnasio.

(¡Oh, no! Los tíos de gimnasio son muy machos para hablar con otros tíos. Mentira cochina)

No hace falta tener perro para entender que las relaciones, como las ventas, no se consiguen de la noche a la mañana.

Se consiguen mediante repetición y confianza. 

Y esto es lo que hace el email marketing. 

Tú tienes un servicio o un producto. Y sabes que tu cliente no va a visitar tu web todos los días. 

Él estará pensando en sus cosas, en lo que sea que haga tu cliente en su vida habitual. 

Yo no lo sé. Aún no. 

Puede llegar a ti en alguna ocasión. Te dejará su email. Y después tú estarás siempre ahí.

Periódicamente. En su bandeja de entrada. 

Recordándole que tienes una solución para él. Generando la confianza suficiente para que quiera comprártela a ti, y no a otro.

Repetición y confianza. 

Pero no sólo eso. No estoy hablando de un email que según llega, lo eliminas y luego lo echas a la carpeta de spam. 

No por favor. 

Nuestro objetivo es que el cliente potencial esté deseando que llegue ese mail que tú le envías. 

Porque le entretiene. 

Porque es un respiro durante su tediosa jornada de oficina. 

Porque hay días en que eres realmente divertido. 

Porque le hablas de lo que le interesa como lo haría un amigo.

Porque conecta con ese alguien que hay detrás de cada email. 

Lo que tu cliente no sabe (y no le diremos nunca) es que esos mails los escribo yo. Porque esto de escribir y conectar y las relaciones y las ventas se me da muy bien. 

Antes te decía que no sé lo que piensa tu cliente. Aún no.

Déjame remarcar ese “aún”.

Aún no lo sé. Pero si escribo tus emails, lo sabré. 

Le conoceré como a mí misma. Sabré qué le inquieta y qué le preocupa. Y qué le hace feliz.

Y escribiré para él. 

No para ti. Para él.

Serán tus textos, escritos por mí para tu cliente. 

Esto es lo que diferencia el email marketing del spam. 

Como conozco a tu cliente, le hablo de temas que le interesan y le motivan. No le lanzo ofertas de productos que ni le importan, ni le atraen ni nada. 

No le acoso.

No le molesto. 

¿Y cuando consiga la venta?

Es tu cliente, así que tú decides. Pero mi consejo es seguir escribiendo. 

Y generar más confianza. 

Y más ventas. 

¿Quieres que escriba tus emails?

Ponte en contacto conmigo. Cuéntame tu proyecto. Diseñemos una estrategia.

Construye esa historia de amor capaz de llegar a las bodas de Oro. 

O una bonita relación que empieza paseando al perro y se convierte en una cervecita de vez en cuando mirando el atardecer. 

Pero concretemos, ¿qué tipo de emails puedo escribir para ti?

Podemos establecer un autoresponder de bienvenida para que lo reciban todos aquéllos que se suscriban a tu lista. 
En mi opinión, tener uno es fundamental para que tus nuevos suscriptores te tengan en cuenta en el momento en que se han interesado por tu web, y en los días posteriores que pueden ser decisivos para la compra. 

¿Y después?

Tú decides. Te puedes sumar a la estrategia del email diario, que muchas empresas están utilizando actualmente. Algunas envían incluso dos o tres al día bajo la premisa de que a más mails, más ventas. 
Yo no puedo saber los niveles de facturación de otras empresas ni sus canales de conversión. Pero sí veo que quien envía un email todos los días, no lo deja. 

¿Te parece demasiado?

Otra opción es hacer una newsletter semanal, tratando los temas que le interesan a tu audiencia. Puedes hablar de la actualidad de tu empresa, o posicionarte como un referente con alguna opinión sobre los asuntos que atañen a tu sector.

Lo único que no me parece viable, es perder el contacto con tus clientes potenciales.

¿Y de qué hablas en tus emails?

De los intereses de tu audiencia. Siempre intento unir ese interés a la venta de tu producto o servicio y generalmente lo hago por medio de historias. 
Los temas nunca se acaban.

¿Sabes esos buenos amigos con quienes siempre tienes algo de qué hablar aunque os veis casi a diario?
Pues el email marketing funciona de manera parecida. Cuanto más se practica, más se fortalecen las relaciones, más efectivo resulta y más ventas se producen.

¿Sirve para mi negocio?

No se me ocurre ningún sector por “aburrido” que sea, que no pueda conectar con un público para el que tiene una solución. 
Administradores de fincas, diseñadores, fotógrafos, psicólogos, coaches, tiendas de suministros, abogados…. A todos esos profesionales les ocurren cosas todos los días. Cada día solucionan los problemas de alguien, y siempre hay alguien que los necesita. Para conectar con esa necesidad, eliminar las objeciones y las dudas que puedan tener al contratar y para establecer una relación de confianza estable con tu cliente, es para lo que sirve el email marketing. 
Así que ahora te pregunto yo a ti: ¿es eso lo que quieres para tu negocio?

¿Quién envía los emails?

Yo me ocupo de investigar, conocer y redactar. Relaciono los contenidos de manera convincente con tu producto o servicio, generando empatía y confianza. Y te entrego un documento. 
Si hay algo en el texto que consideres que se aleja de tus valores o los de tu empresa, lo corregiremos. 
Una vez tengamos el texto definitivo, deberás ser tú (o alguien de tu equipo) quien lo programe en la plataforma de email.
También serás tú quien reciba las respuestas en caso de haberlas. Pero te ayudaré a contestar los emails que se salgan del contenido de tu empresa para darle el toque persuasor.

¿Quién firma esos emails?

Para establecer una familiaridad entre personas, lo que necesita percibir nuestro lector, es eso, una persona al otro lado del teclado.
Cuando recibes un email de loquesea.com, no lo abres con el mismo interés que cuando lo recibes de “Ana García”, aunque aún no sepas ni quién es Ana. Y si además Ana tiene algo entretenido que contarte, dejarás de mirar sus emails como si fueran spam. 
Aunque Ana trabaje para una empresa y te ofrezca un servicio siempre. 

Por supuesto, Ana puedes ser tú, o alguien de tu confianza. Yo aprenderé a escribir como tú lo harías. 
Esto de enviar emails a menudo requiere un contacto constante entre tú y yo, para saber lo que pasa en tu entorno que le puede interesar a tu cliente y hacer el mejor enfoque de cada tema, siempre. 

¿Cómo se paga?

Independientemente de la estrategia de email marketing que quieras aplicar, trabajaremos con un bloque mínimo de tres meses. El trabajo mensual se pagará por adelantado. 

¿Es muy caro?

Elaborar los mensajes adecuados para mantener una relación estable con tu público tiene un precio. Ese precio depende de lo que tú quieras hacer y mi valoración profesional sobre cómo realizarlo. 
La construcción de confianza y fidelidad, de creación de comunidad, de familiaridad son sensaciones intangibles que tienen consecuencias muy palpables y ninguna negativa. 

Lo que sí sale muy caro a cualquier proyecto es no tener una comunicación continuada con su audiencia.