Copywriting es la voz de Saruman el Blanco.

¿Has leído El Señor de los Anillos?

La primera vez que alguien me explicó lo que era el copywriting, me vino a la cabeza el personaje de Saruman el Blanco.

Si sólo has visto las películas lo recordarás como un mago corrompido y malvado que cortaba árboles y ayudaba a los orcos, pero no es ésta la faceta que me interesa a mí.

El Saruman de los libros tenía el súper poder de ser convincente. Y pensarás que es un poder muy pobre para ser un mago de El Señor de los Anillos. Para nada. En los grandes libros de fantasía la magia es una cosa sutil.

Sutil y poderosa, como el copywriting.

Deja que te ponga un fragmento del libro para que veas de lo que hablo:

{

«De improviso otra voz habló, suave y melodiosa: el sonido mismo era ya un encantamiento. Quienes escuchaban, incautos, esa voz, rara vez eran capaces de repetir las palabras que habían oído; y si lograban repetirlas, quedaban atónitos, pues parecían tener poco poder. Sólo recordaban […] que escuchar esa voz era un verdadero deleite, que todo cuanto decía parecía sabio y razonable. […] Si otro tomaba la palabra, parecía, por contraste, torpe y grosero; y si contradecía la voz, los corazones de quienes caían en el hechizo se encendían de cólera. […] A muchos, el mero sonido bastaba para cautivarlos. […] Pero nadie, sin un esfuerzo de la voluntad y la inteligencia, podía permanecer indiferente, resistirse a las súplicas y las órdenes de aquella voz».

— Las dos torres Capítulo X: «La Voz de Saruman»

Eso es lo que tiene que hacer un copywriter.

No se trata de mentir, ni de manipular. Se trata de transmitir tu mensaje como a la gente le gusta recibirlo porque así conecta más, convierte mejor y tienes más credibilidad que tu competencia.

¿Te he dicho que yo soy copywriter?

Me llamo Raquel, he estudiado Filología y Marketing digital, y ayudo a emprendedores online con los textos de su web, su blog, y su comunicación por email.

No te voy a mentir. No te diré que soy una persona súper creativa, que desprendo inventiva por los poros, y que la inspiración me llega en cuanto me siento al ordenador. Y fluye la magia.

Y si encuentras un redactor que te cuenta algo parecido a esta epifanía creativa, huye.

Lo mío es un sistema. Hay mucho estudio y mucho trabajo detrás. Y funciona.

Aparte de eso, soy una treintañera bastante normal. ¿Qué te puedo contar?

  • Tengo un compañero, una perra chunga y dos tortugas.
  • Mis compañeros de carrera y yo llevamos tatuada una misma palabra a modo de hermandad (o como preferimos decir nosotros, “en compló”).
  • Desde que trabajo en casa me he dado cuenta de la cantidad de ropa que tengo para ir a la oficina y ya no uso.
  • También me doy cuenta de lo bien que se vive sin jefe, aunque hay semanas en que el peor jefe es una misma.
  • Desayuno galletas María. Y antes de mojarlas en el café tengo que alinearlas hasta que la luz pasa por los agujeritos. Y sólo entonces puedo sumergirlas y comerlas.
  • Me gusta la música ska, la fiesta y la charanga.
  • Cuando estoy de malas soy más de desatar la furia en miniatura que llevo dentro que de llorar, porque a llorar se va a Jerusalén y me pilla un poco lejos. El drama no me va.

Después de contarte todo esto, 

¿sigues queriendo que escriba para ti?